RELATO ELECTORAL DE ESPAÑA (1977-2007)- CARLES CASTRO

 

Relato Electoral de España, es un libro que detalla la situación sociopolítica comprendida entre 1977 y el 2007, escrito por el analista político, Carles Castro. Se trata de un recuento de datos, así como de errores, acontecimientos y estrategias usadas por cada partido político. Nuestro objetivo será desarrollar los hechos esenciales que hagan posible comprender el transcurso de la transición a la democracia y como la yuxtaposición de los actores políticos han hecho posible nuestra política actual.

En primer lugar, es importante comprender la creación de las reglas del sistema electoral español, «a la medida de los intereses de la derecha» (Castro 2008:37). Con una sobrerrepresentación de las provincias de menor tamaño con tendencia a la derecha y una infrarrepresentación de las provincias de mayor tamaño con tendencias de izquierdas. Sistema que acepta fácilmente UCD y el PSOE, y que únicamente el PCE muestra una clara oposición. Hay que tener en cuenta, que recién acabada la dictadura, el estado de ánimo de la opinión pública era partidaria de un avance democrático moderado para “salvaguardar la paz”.

Adolfo Suárez (UCD) salió victorioso de las primeras elecciones del 77 y del 79 por representar e ir a la ola de la opinión pública, una reforma democrática prudente y un centrismo que lo alejaba del temido derechismo de AP precedido por Fraga, ex ministro de Franco. Situación que le permitía una fácil penetración electoral. No obstante, en el 79 se muestra la insostenibilidad de su gobierno (frente a problemas como el desempleo y el terrorismo etarra) y la opinión pública evidencia su muerte.

En este escenario, el PSOE reacciona con rapidez y se abre al centro, renunciando a sus raíces marxistas, mediante una estrategia que abarcaba la radicalidad verbal y la moderación ideológica para maximizar el alcance de sus segmentos. Acompañado de un ambiente con ansias de consolidación democrática, la incapacidad demostrada por UCD, y el temor dictatorial de AP, cedió sin duda la victoria del 1982 a Felipe González (202 escaños), UCD (11 escaños).

Durante la persistencia del “ciclo socialista” ,la derecha española encarnada por Manuel Fraga realizó un giro similar al socialista, la renovación de la imagen que lanzó el nuevo candidato Aznar, un discurso más centrista y unas nuevas siglas (PP). No obstante, no empieza el buen escenario para el PP hasta que el PSOE no inicia su declive en el 1992 resumido en «un agravamiento de la crisis económica, la acumulación de escándalos y las divisiones en el seno del PSOE» (Castro 2008:129). Acompañado de una dura opinión pública; «uno de cada tres ciudadanos consideraba la política de González impropia de un gobierno socialista y casi el 40% pensaba que el Ejecutivo se había preocupado más por la clase alta» (Castro 2008:134).

En este contexto, previo a los comicios del 1993, el PP inicia una agresiva estrategia contra los socialistas basada en la denuncia de la corrupción, una mejor gestión del terrorismo (tras la negligencia de los GAL), la promesa de una bajada de impuestos y la disminución del paro. En este ambiente, aparecen dos relatos totalmente distintos de dos Españas enfrentadas, y se inicia un combate bipartidista y personalista entre Felipe González y José María Aznar, de cuya fama son televisados por primera vez. A pesar, del agravamiento de la crisis del PSOE y el incremento progresivo de los escándalos de corrupción, el voto del miedo (“al programa oculto de la derecha”), hizo continuar la legislatura de González con una diferencia 948.620 votos sobre el PP, representados de 18 escaños.

Empieza así la gran obsesión de Aznar por controlar los medios de comunicación, (conocido como la “conspiración mediática”). El objetivo imperante; modificar la opinión pública y “quitar como sea a Felipe González del poder”. Maniobra polémica, pues «González estuvo a punto de no perder en 1996» (Castro 2008: 177). El nuevo Ejecutivo Aznar ganó por 290.328 votos, traducidos en 15 escaños de diferencia, nótese la distorsión del sistema electoral español.

El gobierno de Aznar, que ocupó las dos siguientes legislaturas, se caracterizó por una política rígida, autoritaria e inflexible. Marcada por la obsesión por unión de España, que triplicó el independentismo catalán, además de la mala gestión del Prestigie, el imperante triunfalismo, la reforma laboral, los primeros escándalos de corrupción y el apoyo a la invasión de Irak, (con una fuerte oposición de la opinión pública). Todo ello, incrementó una mala imagen del PP, que en 2003 intentó mejorar, presentado a Mariano Rajoy como el nuevo candidato del partido popular. No obstante, frente a la agresiva y continua campaña del PP, Zapatero, por detrás en los sondeos, se comprometía al diálogo, y al respeto a la pluralidad de España, mediante promesas como la reforma del Estatut de autonomía de Cataluña.

Sin embargo, 72 horas antes de los comicios del 2004 el atentado del 11-M lo cambiará todo. Catástrofe humana que se convierte en escándalo mediático en desfavor del PP, que intentó por todos los medios responsabilizar a ETA. Desmantelada la falacia, y asumido el atentado por Al Qaeada, se culpabilizó a la gestión internacional del PP, resultado de su apoyo a EEUU en la invasión de Irak. «El 65% de los españoles pensaba que no se habría producido un ataque terrorista del 11-M si España no hubiese apoyado a los EEUU en Irak» (Castro 2008:327).

Las elecciones del 14-M de 2004 reflejaron el hundimiento del PP, que se materializo con un aumento de la participación en un 75,66% del censo, el voto útil de izquierda a favor del PSOE y pequeños transvases de las minorías nacionalistas. La victoria del PSOE preside a Zapatero, abierto al diálogo y a reformas de carácter socialista, regresan las tropas de Irak a España, legaliza el matrimonio homosexual, entre otras reformas. No obstante, la derecha no baja la guardia y espera, otra vez, una nueva alternancia.

A modo de síntesis, podemos observar como el clima y el valerse del estado de ánimo de la opinión pública es crucial para un triunfo político, y que el desgaste y los errores ajenos pueden potenciar enormemente a la oposición, aunque sin embargo es necesaria una sofisticada estrategia, que parece no ser la más éticamente deseable. Personalmente, es un libro indispensable para una valida comprensión de la actualidad política, y más para aquellos jóvenes que no pudimos vivir en primera persona todo este proceso.

Bibliografía: Castro, Carles. 2008. Relato Electoral de España (1977-2007), Barcelona: (ICPS).

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